Pues menuda manera bruta de empezar... supongo que es lo que pasa con los clásicos... que parecen suavitos, que no llaman ya la atención... pero tela!!! Quiero decir que la foto no sé si me gusta, que lo que sí me gusta es eso que dice Julia Luzán en el artículo de El País que dijo Doisneau de "no es una foto fea": ¡qué se sentido del humor, el muy pillo!!
Lo que me lleva a:¿De verdad esta foto puede salvarse ya del cliché? ¿de verdad hay alguien que pueda ver esta foto con una mirada limpia?, ¿de verdad no se está asesinado en ella al famoso momento decisivo de tanto repetirse? y no me refiero sólo a la cuestión de la libertad de expresión a la hora de fotografiar...que si curioseas en internet sobre el autor en las páginas al respecto donde no aparece una vez esta foto aparece dos veces, que no es que no se "puede hacer" ya una foto así... muerta de éxito ya no hay quien la mire, que no se "puede mirar".
Aunque como ya no se deja mirar, da mucho que pensar. Es una foto bonita, es una foto sentimental. Pero ante todo, a mi parecer, es subversiva; y la cuestión es que no podría ser tan subversiva si no fuera tan bonita. Me parece que su poder está en la capacidad que tiene de desplegar relaciones paradójicas, extrañas, de fundir cosas contrarias, de alcanzar lo físico, lo real.De tener presencia en el mundo real más allá del de las imágenes. Me explico.
Es inseparable de su historia. Por poco me meo de risa al leerla: qué cruel, qué socarrona es la realidad! Un tipo como Doisneua -comunista, para quién desobedecer le parece una función vital, amante de los momentos libres y los gestos corrientes,cazador del momento decisivo - va y se hace "famoso" con este beso, trabajo encargado por la revista Life (la misma que un año antes había participado en la caza de brujas norteamericana acusando entre otros a Albert Einstein de simpatizante comunista), foto preparada, una pura puesta en escena, una mentira, foto en que esa gente corriente entre la que Doisneau se mueve discretamente, los retratados, quieren ser famosos: dejan de ser corrientes porque salieron en la foto. ¡Qué más se puede pedir! Bueno sí: fotos que se venden como originales a precio de oro y el propio Doisneau pasmado: "los fotógrafos se han convertido en algo sospechoso" dice "la magia se ha roto". En este caso la realidad y la anécdota superan a lo teórico. De verdad una historia asombrosa. Es lo que tienen los clásicos: la mentira más perfecta es la que tiene aspecto de verdad.
La razón por la que me gusta tanto esta foto es justamente porque no se salva de ser un cliché, porque tiene la fuerza de manifestarse como tal, de denunciarse como tal, la fuerza de poner al descubierto como funciona nuestro mundo; prefiero pensar eso a que a Doisneau se la dieron (totalmente) con queso; es emocionante que una foto tan "como de moda" pueda ser tan política (¿serán entonces las fotos sociales "comprometidas" fotos de moda?).Me recuerda un poco a eso que dijimos en clase sobre componer con lo que queda fuera del encuadre. Esta foto hace historía por lo que queda fuera de ella. Entonces: aun queda esperanza para el momento decisivo ¿cómo (en este mundo)? Esa es la pregunta decisiva :P
Yo sólo puedo decir: me ha encantado MIRAR esta foto.
Para terminar: ¿Por cierto Q os parece william klein? fotógrafo de calle americano que estudió en París y que volvería para retratar mayo del 68 ...descubrí sus fotos el otro día en una de las páginas que vimos en clase... podría decirnos algo su trabajo sobre el momento decisivo perdido??

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